Duro golpe de realidad
Todavía sigo en shock, se dio todo demasiado deprisa. Siempre fui consciente de que en dos minutos todo puede cambiar, ni hablar de un fin de semana... largo.
El domingo me acosté sabiendo que no estabas sintiéndote demasiado bien, habíamos estado cuidándote mucho durante esos últimos días, pero jamás pensé que al levantarme el lunes no ibas a estar en casa. Mamá ya no sabía qué hacer por ayudarte y llamó a la clínica, decidieron internarte. Ok, pensé que ibas a volver a los pocos días. Es casi viernes y te sigo esperando... y la situación no tiene aspecto de mejoría.
El martes se me vino el mundo abajo cuando me dijeron que te habían pasado a terapia intermedia, no pensé que estabas tan mal. Fui a verte el miércoles a la tarde y si bien me dolió verte en una camilla, no me pareció que estuvieras peor que lo habitual. Pero, ¿qué decir de hoy? Hoy de verdad me derrumbé.
Lo recuerdo todo como una secuencia: primero yo poniéndome la bata para entrar a la sala de terapia, lavándome las manos, esperando para pasar. Y después... vos. Me marcó para siempre tu imagen en una camilla, con oxigeno, máscara, semi desnuda y conectada a un electrocardiógrafo, sin dudas todavía tengo el sonido de tu áspera respiración dando vueltas en la cabeza. Estuve alrededor de cinco minutos a tu lado sin que abrieras los ojos siquiera, te despertaste cuando empezaste a toser, te di agua, un pañuelo, y vino la enfermera a ayudarme para ponerte la máscara de nuevo; te costaba abrir los ojos, tardaste en reconocerme... "Nona, soy yo, Mariana" "¿Mariana?" "Si noni, estoy al lado tuyo desde hace cinco minutos" "¿Y tu hermana dónde está?" "En casa" "¿Y vos dónde estás?" "Al lado tuyo nona, estamos en la clínica" "..." No me olvido más...
Te pregunté cómo estabas, si te sentías mejor... y enseguida entró mamá a la habitación. Comenzaste a despedirte, y quisiera por Dios que no lo hagas nunca más. Te dije que las tías estaban afuera con ganas de verte, y quisiste que entrara la tía Lucía por lo que te dije que yo tenía que salir ya que no dejan a más de dos personas de visita. Te saludé mientras mamá te decía que tenías que ponerte mejor y quedarte tranquila que pronto te ibas a sentir bien. "Te quiero mucho, mucho, mucho Nona", te dije, "prometeme que te vas a poner mejor, tenés que volver a casa con nosotras" sólo asentiste mientras te daba un beso, o unos cuantos. Y cuando me estaba yendo de la habitación te escuché decirme "Yo también te quiero mucho, mucho nona. Cuidate, cuidate..." El sonido de tu voz me quedó grabado para siempre, me basta con cerrar los ojos para sentirlo como si te estuviera escuchando en este momento...
Con sólo salir de la sala me derrumbé...
No puedo creer que esto esté pasando.
No puedo creer que esto esté pasando.
Tengo que ser fuerte, pero ¿de dónde saco la fortaleza? Se me cae el mundo encima cada vez que entro a casa al mediodía y está tu silla vacía, y la tele apagada... Ni hablar de cuando llegué hoy después de haberte visto en ese estado y me invadió la densa oscuridad del comedor y el silencio.
¿Cómo voy a ser fuerte si tengo miedo cada vez que voy a verte de que sea la última?
TE NECESITO, te necesito en casa, aunque peleemos, gritemos, nos fastidiemos, TE NECESITO ACÁ.
Quiero que esos ojos grises que tanto amo me miren con todo el cariño que sólo vos me tenes, quiero escucharte reír, quiero sentarme en la mesa del comedor a comer pasta los domingos o almorzar con vos cada mediodía cuando llego del colegio, quiero escucharte hacer esos comentarios desubicados que no tienen nada que ver con lo que se está hablando, quiero escucharte haciendo teleteatro porque los gatos "te van a tirar la casa abajo", quiero sentarme a tomar unos mates con esa yerba fea que vos comprás... quiero, quiero, quiero...
No me falles Nona hermosa,
te amo con el alma ♥
Mejorate, volvé a casa por favor,
no olvides tu promesa.
no olvides tu promesa.
Comentarios
Publicar un comentario