La soledad que me habita

     Todo es invariablemente igual. Lo extraordinario dura un día o dos y después la soledad otra vez. Y es así con todo, mi día a día, mis relaciones. Un día es magia y el otro, oscuridad.
     Estoy empezando a pensar que la vida es esto, que eso de que la felicidad son momentos es real y que el resto del tiempo estamos solos.
     Y estoy sola.
     Prisionera de mi cuerpo, viviendo mi vida en automático hasta exhalar la última bocanada de aire, hasta que llegue el fin...
     Y entonces también estaré sola.

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