Vida

     Hoy me puse a pensar en la muerte. Pero no en la muerte como el deseo de morir sino como el deseo de vivir.
      Un millón de recuerdos vinieron a mi cabeza; la vida no pasa frente a nuestros ojos en 10 segundos como dicen, ni tampoco en orden como muestran las películas. No. La vida pasa como una serie de recuerdos desordenados. En algunos me detengo más y en otros menos, algunos me roban una sonrisa y otros alguna lágrima (no necesariamente de tristeza) pero todos me llenan de estas ganas indudables de seguir viviendo.

     Tras atravesar un largo periodo de depresión, me encuentro en un momento de salud muy frágil. Para no perder la costumbre los médicos no saben que tengo, y así voy de clínica en clínica haciéndome estudios con la esperanza de descubrir qué es lo que me aqueja, qué es lo que me impide dormir por las noches, qué es lo que me nubla la vista y me hace doler la cabeza casi constantemente.

     Y tengo miedo.

     La vida es como esa maestra a la que le temíamos en el primario. Implacable, difícil, pero que una vez aprobada la materia jamás te permite olvidar lo aprendido.
     La vida nos golpea fuerte, hasta dejarnos moribundos y sin aliento, pero jamás más de lo que podemos soportar. La vida, nuestro cuerpo, inmersos en este Universo infinito en todos sus aspectos, saben perfectamente qué lecciones debemos aprender y cómo, y cuánto tiempo nos va a llevar hacerlo.
     Si sabrá el Universo cuántas veces he querido abandonar esta existencia, cuántas veces he querido rendirme para ir a flotar en el Plano Astral libre de responsabilidades, libre de vida...

     Y hoy que enfrento la enfermedad, hoy que enfrento el miedo, hoy tengo más ganas de vivir que nunca.
      Hoy pienso en mis amigos, en mi familia, en mi novio, en mi Chuko querido, tan incondicional, y no quiero más que quedarme acá, con ellos siempre.
     Hoy pienso en mi arte y siento que de nada sirve echar a perder un don que me fue regalado (aunque aún no sepa bien el por qué). Porque aunque la vida no pase por lo material... ¿cómo dejar tirados mis pinceles y mis acrílicos que conectan mi universo interior con el Universo que nos rodea?
     Hoy puedo ver con gratitud las virtudes que me han sido dadas y hoy elijo quedarme acá, por difícil que sea.

     Sólo le pido al Universo que no me quite este arrebato de sensatez, que me permita sanar y desenvolverme en este mundo enfermo para encontrar y cumplir mi misión de vida.

Comentarios