Las cosas lindas que me llevo
Hoy pusimos en pausa ese frenesí de sentimientos descontrolados, irresponsables pero hermosos que vivimos.
Hoy decidimos ser adultos, ser responsables, asumir nuestras limitaciones y dejar de herirnos sin sentido, dejar de vivir de falsas ilusiones.
Me gusta creer que soy lo suficientemente grande (con la experiencia que eso conlleva) como para saber cuándo es amor de verdad. Y lo fue. Por más que la palabra te asuste o te suene a mucho; parafraseando a El Principito "te quiero no es lo mismo que te amo: querer implica un deseo de poseer al otro, en cambio amar... Amar es amar libre".
Entiendo tu situación, entiendo lo que estás pasando y apoyo tu decisión aunque duela. Siempre va a doler, porque fuiste la persona que me devolvió las ganas de vivir, así de fuerte como suena, y es por eso que no me gusta verte partir; porque si bien soy dueña y responsable de mi propia felicidad, tu sonrisa lo hacía mucho más sencillo.
Un poco te envidio, porque aunque éste no sea tampoco el mejor momento de tu vida, es más sencillo para vos, porque sos el que eligió irse, y la gente sentimental y tonta como yo tarda mucho tiempo más en superar a la gente determinada y libre como vos...
Hoy decidimos ser adultos, ser responsables, asumir nuestras limitaciones y dejar de herirnos sin sentido, dejar de vivir de falsas ilusiones.
Me gusta creer que soy lo suficientemente grande (con la experiencia que eso conlleva) como para saber cuándo es amor de verdad. Y lo fue. Por más que la palabra te asuste o te suene a mucho; parafraseando a El Principito "te quiero no es lo mismo que te amo: querer implica un deseo de poseer al otro, en cambio amar... Amar es amar libre".
Entiendo tu situación, entiendo lo que estás pasando y apoyo tu decisión aunque duela. Siempre va a doler, porque fuiste la persona que me devolvió las ganas de vivir, así de fuerte como suena, y es por eso que no me gusta verte partir; porque si bien soy dueña y responsable de mi propia felicidad, tu sonrisa lo hacía mucho más sencillo.
Un poco te envidio, porque aunque éste no sea tampoco el mejor momento de tu vida, es más sencillo para vos, porque sos el que eligió irse, y la gente sentimental y tonta como yo tarda mucho tiempo más en superar a la gente determinada y libre como vos...
Esta noche me quedé asomada a la ventana disfrutando un poco de la brisa y se vinieron a mi cabeza muchos momentos que vivimos. No podía dejar de imaginarte llegando en el Vikingo y correr por las escaleras para colgarme de vos y abrazarte como nunca.
Recordé nuestra primera cita. Te recordé vestido con chaleco y corbata, un lindo reloj y el pelo y la barba prolijas como un Lord. Recuerdo que tocaste bocina y saliste a esperarme fuera del auto para abrirme la puerta, y fuimos a un lugar escondido que no conocía puesto que tu extravagancia hacía imposible que fuera para menos.
Me pediste un beso, te di dos, aunque con esa vergüenza idiota que me agarra por mostrarme en público. Esa noche paseamos por toda la ciudad escuchando música y conectándonos cada vez más. Terminamos en el río viendo el amanecer y al finalizar la cita me dijiste que te sentías distinto, como si hubieras vuelto de un viaje. Y creo que fue lo más hermoso que me dijeron en toda mi vida.
Tardamos dos semanas en volver a vernos, no sé por qué, pero después de ese tiempo parecía imposible parar. Nos emborrachamos juntos, hicimos el amor infinitas veces y salimos a miles de lugares antes desconocidos para mí. Me mostraste una vida que extrañaba y que anhelaba tener, y siempre, siempre me dabas fuerzas para hacerme sentir mejor.
Nos veíamos entre semana, no dormías con tal de estar conmigo. Cenas, meriendas, conocer a tu familia y amigos... Hasta me pasaste a buscar una noche de tormenta intensa sólo para dormir juntos.
¿Te acordás esa mañana en la que me miraste a los ojos y me dijiste que sentías que nos conocíamos de otra vida, y lo que era más, que en dicha vida me habías amado?
¿Te acordás lo difícil que me resultó corresponderte cuando me dijiste que me amabas? Tenía tanto miedo de lo que me hacías sentir...
Y llegó el día en que casi con disimulo mientras íbamos camino a tu casa por la Gral. Paz me diste una copia de las llaves de tu departamento. Nunca había vivido algo así y me sentí feliz como nunca.
Mi vida empezó a mejorar estrepitosamente, me sentía con ánimos, recuperé el sueño, estaba menos ansiosa. Tu presencia mejoró mi vida. Fuiste esa locomotora que me habías prometido.
Recordé nuestra primera cita. Te recordé vestido con chaleco y corbata, un lindo reloj y el pelo y la barba prolijas como un Lord. Recuerdo que tocaste bocina y saliste a esperarme fuera del auto para abrirme la puerta, y fuimos a un lugar escondido que no conocía puesto que tu extravagancia hacía imposible que fuera para menos.
Me pediste un beso, te di dos, aunque con esa vergüenza idiota que me agarra por mostrarme en público. Esa noche paseamos por toda la ciudad escuchando música y conectándonos cada vez más. Terminamos en el río viendo el amanecer y al finalizar la cita me dijiste que te sentías distinto, como si hubieras vuelto de un viaje. Y creo que fue lo más hermoso que me dijeron en toda mi vida.
Tardamos dos semanas en volver a vernos, no sé por qué, pero después de ese tiempo parecía imposible parar. Nos emborrachamos juntos, hicimos el amor infinitas veces y salimos a miles de lugares antes desconocidos para mí. Me mostraste una vida que extrañaba y que anhelaba tener, y siempre, siempre me dabas fuerzas para hacerme sentir mejor.
Nos veíamos entre semana, no dormías con tal de estar conmigo. Cenas, meriendas, conocer a tu familia y amigos... Hasta me pasaste a buscar una noche de tormenta intensa sólo para dormir juntos.
¿Te acordás esa mañana en la que me miraste a los ojos y me dijiste que sentías que nos conocíamos de otra vida, y lo que era más, que en dicha vida me habías amado?
¿Te acordás lo difícil que me resultó corresponderte cuando me dijiste que me amabas? Tenía tanto miedo de lo que me hacías sentir...
Y llegó el día en que casi con disimulo mientras íbamos camino a tu casa por la Gral. Paz me diste una copia de las llaves de tu departamento. Nunca había vivido algo así y me sentí feliz como nunca.
Mi vida empezó a mejorar estrepitosamente, me sentía con ánimos, recuperé el sueño, estaba menos ansiosa. Tu presencia mejoró mi vida. Fuiste esa locomotora que me habías prometido.
Sé exactamente el momento en que todo empezó a desmoronarse y nos chocamos con la realidad. Y ojalá hubiese podido hacer algo para evitarlo... No quiero siquiera recordarlo.
Tengo tanto que aprender. Tenemos tanto que aprender, tanto individualmente como juntos. Es así la vida, no hay manera de evitarlo. Tengo que confiar en que las cosas tienen su por qué aunque las deteste, aunque duelan, aunque no sean lo que esperaba...
En esta noche de insomnio me repito hasta el cansancio que somos mucho más que estas piedras en el camino. Me gusta tener esperanza, me gusta pensar que vas a llegar un día en tu auto amarillo y vas a escribir dos puntos seguidos junto a este punto final.
Te extraño con locura.
Tengo tanto que aprender. Tenemos tanto que aprender, tanto individualmente como juntos. Es así la vida, no hay manera de evitarlo. Tengo que confiar en que las cosas tienen su por qué aunque las deteste, aunque duelan, aunque no sean lo que esperaba...
En esta noche de insomnio me repito hasta el cansancio que somos mucho más que estas piedras en el camino. Me gusta tener esperanza, me gusta pensar que vas a llegar un día en tu auto amarillo y vas a escribir dos puntos seguidos junto a este punto final.
Te extraño con locura.
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