Amar bien

Nadie está obligado a amarnos.
Nadie está obligado a quedarse a nuestro lado.
Nadie debería perder la libertad de elegir solo porque un día decidió compartirse con nosotros a ratos.

El amor debería ser lo opuesto al egoísmo. Debería ser lo opuesto a la lucha de egos heridos. Lo opuesto a las batallas, a ver quién se hace con la medalla.

Nadie es un premio que yo pueda colgarme en el cuello.
La libertad del otro nunca debería cuestionarse. 
Y nuestra valía tampoco.
Nuestra valía queda intacta no importa quién decida acompañarnos. "Mi amor" antes de ser "mi amor", tenía nombre. Y esa persona no me pertenece. Si coincidimos, será maravilloso. Si dejamos de hacerlo, solo podré agradecer lo que fue nuestro.

Y me alegraré toda la vida de haber amado. 
De haber sido amada.
Me despediré con dignidad, aunque sea con una punzada en el pecho y una sonrisa triste.

Y desearé que el mundo sea un lugar amable para la persona que decidió acompañarme en mi camino un tramo, por embellecerlo, por alejarme del miedo, porque es su derecho.

Te dejo ir porque te quiero.
No te olvides de sonreír.
Yo lo haré. Porque también me quiero. Contigo o sin ti.


─ Lidia Villarejo

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