Suicidio
Estoy en la playa del Nahuel Huapi. Me acerco a éste, tan imponente, pateando las piedras del camino. Ante mí aparece un banco y me recuesto en él para observar tantas estrellas antes desconocidas para mí ya que no resisten la excesiva iluminación del cielo porteño.
Es hermoso. Es pacífico. Es indescriptible. Me gustaría tener un cigarro en la boca para ver el humo disiparse en el viento. Me siento desapegada de todo y de todos. Estoy sola en el Universo, inmersa en esta galaxia, en este silencio que grita.
Y grita tantas cosas, entre ellas tu nombre. Tanto amor camuflado por las luces de la ciudad que urge por salir a la luz.
Cuando se mira al agua agitarse tan lentamente no se puede comprender por qué todo es tan complejo ya que el suave sonido del oleaje, las sombras de la Cordillera a lo lejos, hacen que todo parezca tan sencillo. Y la muerte lo es.
Estoy feliz, si acaso se puede llamar felicidad al pequeño instante de paz mental en que estoy inmersa, pero eso no quita la urgencia, las ganas de sumergirme en esas aguas tan profundas y frías para siempre; las ganas de hundirme en el silencio eterno.
Creo que la agonía es el instante en que más cerca podemos estar -de manera consciente- del limbo de las almas. Creo fervientemente que en el instante previo a morir el Universo nos ilumina con todas las respuestas que nos agobiaron durante nuestra efímera existencia.
El sur es tu lugar y aquí quiero enterrar este amor y esta agonía de quererte. Quiero morir con vos porque creo que en ese instante previo a desaparecer volvería a sentirte mío como en aquel entonces, cuando los prejuicios ajenos no importaban, cuando los mandatos ajenos no existían, cuando sólo querías amarme y yo a vos.
Me enamoré de lo que mostrabas y no podés culparme por las expectativas que eso generó; tampoco por las ganas de enterrar este amor tan intenso como doloroso en unas aguas profundas y dejar que la corriente me arrastre con ellas suavemente como no pudo hacerlo durante el efímero instante de nuestra relación.
Quiero dejar morir lo que fuiste, lo que fuimos y lo que fui, pero no de cualquier manera: quiero que se congele para que su recuerdo exista por siempre en la inmensidad de este Universo, en la profundidad de estas aguas heladas, en tu lugar de pertenencia y el lugar donde te dejé ir por siempre.
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| San Carlos de Bariloche - Abril 2018 |

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