Paisaje nocturno

Tus brazos como laderas que conducen
lentamente a la montaña de tus hombros.
Tu nuca suave como un claro una noche de verano
a la espera del viento de mis caricias entre tu pelo. 
Tu rostro sereno
como el mar en una noche calma
cuya brisa escapa de tus labios
y sutilmente recorre la playa... 

Mientras yazgo allí, sentada en la orilla que tu oleaje besa,
envueltas mis piernas en la silueta que tu cuerpo profesa;
te observo como quien observa la luna en el paisaje nocturno
con la certeza de que ante sus ojos se ha manifestado
el más hermoso horizonte nunca antes soñado. 

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