Demasiado buena para este mundo

Pareciera que el tiempo se detuvo desde aquel momento en el que Camm entró con mamá por la puerta llorando y diciéndome "se nos fue"...
No puedo creer que me pasé la noche en vela en tu “despedida” y es aún que no me puedo dormir porque sé que te vi por última vez y que por mucho que lo deseé no vas a regresar a casa como me prometiste, pero al mismo tiempo estoy tranquila porque te vi en paz y sé que no sufriste, y que finalmente vas a reencontrarte con aquellas personas que extrañaste durante todos estos años. Sería egoísta de nuestra parte pretender que te quedes con nosotros para siempre, una luchadora merece su tiempo de descanso.
Todos los que estábamos con vos anoche coincidimos en una cosa: eras la única persona buena que quedaba en este mundo, jamás una discusión, siempre buscabas el bien de todos, no tenías rastros de maldad pese a lo injusta que fue la vida a veces. Eras un ángel errante en este mundo, y fue ayer que finalmente desplegaste tus alas y levantaste vuelo... Ahora podes cuidarnos a todos como siempre lo hiciste, pero desde Arriba; sé que vos y el nono son ahora nuestros ángeles guardianes.
No quiero ver esto como un adiós, sino como un hasta luego, aunque este instante dure muchos años. Me quedo con tu sonrisa, con tus enseñanzas y con todo lo bueno que me diste durante estos dieciséis años a mi lado. Eras un ejemplo de mujer y es ahora que me doy cuenta que quiero ser como vos, y enorgullecerte cada día de mi vida.
Te extraño, te voy a extrañar siempre, pero confío en que siempre estarás a mi lado. Una parte de mí se fue con vos hoy, pero me consuela saber que finalmente, tras un largo camino de noventa años, alcanzaste tu gloria.
Te amo con todo mi corazón y ya nos veremos.
Por siempre,

María Gina M.
26.11.20 – 04.09.11

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