Llanto precoz

En el lugar y momento correctos, te me cruzaste.
Lástima que lo incorrecto eras vos...


     El problema de mis neurosis es que no sé cuándo van a venir, ni dónde, ni cuánto tiempo van a durar. Y me tocó anoche; una vez más una buena noche tirada al caño por una noticia que llegó cuando no tenía que llegar, y una reacción exagerada casi tan fuera de lugar como la noticia en sí misma.
     La primicia era algo sumamente esperado, algo que yo ya sabía, pero como digo siempre: una cosa es tener la sospecha, otra muy distinta es tener la confirmación. Sí, el HDP está de novio.
                                        Novio.
                                                              N O V I O
(con la vieja -.-) Lo escuché de la fuente más directa: el amigo, el HDP II; y desde entonces no pude pensar en nada más. Habrán pasado dos minutos hasta que me cayó la ficha, y entonces me puse a llorar desconsoladamente en el medio del boliche abrazada a mi amigo (y eso te lo debo a vos, escabio querido; hay noches que sacás lo peor de mí, y eso que anoche te estaba rebajando con un agua para intentar evitar el derrape inminente).
     El punto es que no se me pasó sino hasta ayer a la tarde, momento para el cual ya había perdido toda mi credibilidad ante la frase "sólo me gusta, no estoy enganchada con él porque entiendo cómo es y cómo funciona la cosa". Pensándolo en frío, realmente no entiendo el origen de mi neurosis, porque, DE VERDAD, no estoy enganchada con él, al menos no tanto; no estoy enamorada, ni tampoco es el amor de mi vida... (Ok, me gusta bastante y lo quiero para mí, pero... DAALE, nada es para siempre, come on!)
     Hay algo escondido detrás de la sensación que me produjo el despertar a la realidad inminente que golpeaba mi puerta, algo que sabía y sin embargo no quería aceptar... ¿A qué me recuerda, qué memoria del pasado está evocando muy dentro de mí y que no logro traer a la consciencia? 

¿Qué hay más allá, detrás de la barrera de mi inconsciente?

Comentarios