De Psicólogo, NO.

Me hacés volar tan alto
que el golpe al final de la caída duele más...

     Seguimos, igual que siempre pero seguimos, después de esa última charla que tuvimos en la que te volví a decir lo que me pasaba con vos y te pedí por favor que dejes de hablarme de otras porque me hacía mal. Era injusto, pero lo "aceptaste". Qué se yo, aunque sea te duró un par de días.
     Seguimos igual que siempre, y yo, como siempre, seguí con la idea confusa de que vos estás tan confundido como yo, pero es que sos contradictorio y me hacés dudar con las cosas que hacés... Puedo entender que sigas tratándome con tanto cariño como siempre (mi amor, mi vida, linda...) pero de ahí a que un día te cuente -adrede, por supuesto- que iba a salir con alguien y que no sólo indagues en el tema (lo que podríamos tomar como una reacción normal) sino que durante los siguientes días estés más tierno que de costumbre, más concededor, me digas cosas lindas... Anyway...
     En la anteúltima charla que tuvimos me contaste que la extrañabas; no pude decir nada porque hablar de ella era una excepción a la regla. Te aconsejé como siempre y de alguna forma terminamos hablando del tema de estar solo e idealizar a las personas en busca de esa persona especial, qué ironía, ¿no? Yo te dije que idealizar a cualquiera llevaba a frustraciones y estuviste de acuerdo. Indirectamente la nombraste a la otra, la que te cambió por otro y "se puso de novia" e incluso te quejaste de tu mala suerte. Me dedicaste un estado que ella vio, en el que todo el mundo se metió a comentar... Ay, gordito, no sabés nada de mala suerte. YO tengo mala suerte, no vos.
     Estuviste desaparecido unos días por laburo, y mi ansiedad fue en aumento. Quisiera poder explicarte CUÁNTO necesitaba hablar con vos y que me alegres el día. Yo estaba bien, normal, pero en el fondo estaba triste de tanto extrañarte. Soñé reiteradas veces con vos y me di cuenta de cuán reprimido tenía todo lo que me pasaba. Nunca me había pasado de estar bien pero mal en segundo plano... Ahora directamente estoy mal del todo.
     Ay, mi suerte...
     Tuve un fin de semana increíble, la gota que colmó mi felicidad fue que aparecieras justo cuando estaba por irme a dormir: "amor amor de mi vida" "mi vidaaaaaaaaaaaaaaaaaa♥ hola mi amoooor, cómo estáaaaaaaaas????" (no se notaba ni a palazos que quería hablarte, no, PARA NADA) "aaaaaaaaaaaaaaaa♥ feliz, muy, y por eso te vengo a decir a vos de mi felicidad"
     Yo me la vi venir, porque mi vida es así. ELLA, la que te dejó por otro y se puso de novia (énfasis) cortó con su "George de la Selva" y, por supuesto, reapareció en tus planes.
     Me derrumbé, estallé. Te escupí toda la verdad en la cara OTRA VEZ y acá estoy, arrepintiéndome de sabotearme a mí misma, de degradar nuestra relación cada vez más. Si sé bien que no sabría seguir adelante si no te tengo en mi vida, ¿por qué carajo hago esto, no?!
     Seguramente tampoco supiste cómo reaccionar esta vez, y lo hiciste poniéndote en el lugar de psicólogo; hasta me recomendaste un libro de autoayuda... (creo que si me matabas era más digno que eso). Pusiste énfasis en que no querés una relación (pero estás encarando algo con la otra... ¿contradicción? ¿¡DÓNDE!?) e insististe en que yo "en el fondo no quiero entenderlo". Del llanto pasé a la bronca y de la bronca a la indignación, conmigo misma, porque perdí mi dignidad y porque esto fue lo más cercano a una pelea que tuve con vos en la vida, en casi 7 años de amistad. Y con vos también, porque con lo que me conocés no logro entender tu reacción, las cosas que dijiste...
     No hace falta aclarar que hablar en general hace que las cosas sean más sutiles. "No quiero algo serio" claramente es mucho más leve que "No quiero nada serio CON VOS".
     Le puse fin a la charla que me arrebató la dignidad y que no llegó a nada diciéndote que me arrepentía por mi egoísmo y mis psicopateadas (y, ya que estamos la hacemos completa). Vos cambiaste el tema como si nada y yo tuve el tupé de irme ofendida; y me saludaste como si nada hubiera pasado... De nuevo, me molestó tu actitud.

     Ni siquiera escribir esto me sirvió para descargarme. No sé cómo sentirme, tampoco qué hacer ahora, ni cómo sigue mi vida después de este desastre... Sólo sé que en 3 horas me levanto y que por mucho que lo intente, no voy a poder dormir. Sólo sé que por más que quiera evitarlo, esta noche ni bien apoye la cabeza en la almohada, voy a pensar en vos y voy a llorar. Sólo sé que por mucho que llore, nada va a cambiar esta situación. No voy a estar más cerca ni más lejos, ni tampoco van a generarse espontáneamente en vos las ganas de remarla conmigo...

     Tenías razón cuando me decías que si me acercaba demasiado, ibas a terminar lastimándome...

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