Carta abierta a mi más que amigo

Be still, go on to bed,
nobody knows what lies ahead.
And life is short, to say the least,
we're in the belly of the beast...

Be Still - The Killers

     Hola, ¿cómo estás? Y ¿qué será de tu vida tanto tiempo? Hace algo así como 20 días que no sé de vos, más que lo que pueda llegar a ver en alguna que otra red social. No es que no quiera, sino que entré a una encrucijada. Recuerdo (y sé que recordás y cumplís) nuestra promesa de no dejar de hablar nunca, pase lo que pase, ser amigos siempre y los mejores de ser posible; pero es que hablar con vos y tener que callar tantas cosas me hace mal, y a menos que decidas escribir, no puedo hacerlo yo; después de todo, me debo una, o quizás unas cuantas...
     Yo estoy acá, sobreviviendo día a día, "en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente". Bueno, lo de la gente es relativo... (No me preguntes por qué estoy citando a Maná). Sé que a tus ojos siempre fui una luchadora, siempre tuve la mente positiva y le di para adelante, pero la realidad es que en el fondo tengo tantos problemas y me afectan tanto... Probablemente si siguiéramos juntos, no ahondaría en ellos de la manera en que lo hago, taladrando mi mente todas las noches antes de irme a dormir, tal vez te lo contaría superficialmente, no porque no confíe en vos, sino porque me gusta ser fuerte por los dos, porque prefiero escucharte y aconsejarte a vos, y porque me hacés feliz y simplemente no quiero preocuparme por esas cosas cuando tengo el lujo de tener alguna que otra charla con vos. ¿Te diste cuenta de que fui mezclando los tiempos de verbo y los momentos de nuestra relación? Mi inconsciente habla por si solo...
     A pesar de todo estoy de a poco recuperando mi vida y empiezo a entender qué es lo que quiero hacer de ella; mi problema fue que te puse sobre un pedestal y perdí mi rumbo describiendo circunferencias a tu alrededor. No es tu culpa, es algo que tengo que aprender a manejar yo, porque claramente cuando lo nuestro ¿se terminó? mi mundo perdió su centro y todo se fue al diablo. Como si el sol hubiese estallado y desaparecido, me encontré perdida y a oscuras en un agujero negro, pero me encontré.
     Por lo que puedo ver, parece que estás feliz (¿O será que toda esa falacia de las redes sociales está acabando por convencerme de que lo que decidís mostrar es lo que es en realidad?) Es muy duro, ¿sabés? Porque de verdad quiero que lo seas, pero me duele no ser la causa de ello como sí solía serlo hace a penas un poco de tiempo. Me duele que hayas seguido como si nada, tan fácil y rápido, mientras que yo no consigo no recordarte al menos una vez al día, ¿te acordarás de mí en algún momento?
     De todas maneras estoy aprendiendo a no pensar en vos, al menos no tan seguido. Lentamente me doy cuenta de que los pensamientos banales de la vida cotidiana ocupan el mayor porcentaje de mi cerebro y mi tiempo y hasta me sorprende el momento en el que de pronto tu cara vuelve a mi mente, esa sonrisa tierna que tenías al mirarme la mañana del sábado cuando estábamos tan cómodos y morsas en la cama riéndonos, hablando boludeces y acariciándonos como si hubiésemos estado juntos de toda la vida y no desde hacía 2 meses. O esa última noche en que me regalaste una rosa mientras cenábamos y yo no pude hacer otra cosa más que sonrojarme y morir de amor; también tenías una sonrisa y una mirada que jamás voy a olvidar. ¿Recordás que nos sentíamos invencibles, como si nada pudiera afectarnos, como si fuésemos capaces de afrontar todo lo que pudiera llegar a ocurrir que nos impidiera estar juntos? ¿Cuándo dejamos que el miedo tomara el control de la situación y lo echara todo a perder?
     No sé si será normal recordar cada mirada y cada palabra, cada acción que corroboraba lo que se había dicho. No sé si es normal sentir así en tan poco tiempo. No puedo evitar pensar que venimos cruzándonos desde otras vidas, y ¡vaya uno a saber qué habrá ocurrido en aquel pasado que ni siquiera somos capaces de recordar! ¿Es normal escribir y sentir como si todo esto fuera un sueño, una invención de mi mente, y que la realidad no es tan cruel como la describo? ¿Es normal recordar a medida que avanzan las palabras y sentir que nada de esto ocurrió y que todo está igual de bien como solía estarlo?
     ¿Sabés qué es lo que más me duele de todo? Que no seas la persona que yo creí que eras. La metamorfosis desde el ideal platónico a la persona real, a la persona que tiene miedos e inseguridades y que, a veces, se deja dominar por ellos.
     ¿Sabés qué es lo que más me inquieta de todo? Que sé que detrás de esa máscara está ese chico hiper cute que puso mi mundo patas para arriba, que debajo de esa coraza está mi chico valiente, dispuesto a pelear por esto.
     ¿Por qué no puedo evitar pensar que un día, no sé cuándo, nos vamos a volver a cruzar en unas mejores circunstancias? Hoy, hace exactamente un año, te conocí, y ni siquiera nos miramos, mucho menos nos imaginamos que pasaría todo esto. ¿Por qué, pese a eso, no te puedo dejar de extrañar y hacerme a la idea de que sólo va a tomar un poco de tiempo y que, mientras tanto, tengo que seguir recolectando historias?
     "No pienses que esto se terminó porque mañana te vas, esto recién empieza" Probablemente esta frase dé vueltas y vueltas en mi cabeza por algunos días...



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