Depresión

     Cuando nada tiene sentido, cuando se siente dolor tan solo abrir los ojos, cuando la luz del sol que tanto bien solía hacerte te enceguece, cuando no hay nada que logre, ni por un segundo, dar sentido a tu existencia.
     Cuando los sueños parecen muy lejanos, inalcanzables, cuando sentís que por más que camines jamás vas a llegar a ninguna parte, cuando el camino no es más que piedras y sentís los pies cansados.
     Cuando querés bajar los brazos y te sentís mal por no poder afrontar cosas que antes te salían con naturalidad.
     Cuando revolver el té en la mañana se vuelve monótono, cuando extrañás el café, estrictamente prohibido puesto que por las noches el insomnio no te deja dormir.
     Cuando salir de la cama se siente como estar al frente de la batalla, cuando las pesadillas dominan tus pocas horas de sueño, cuando se pierde la capacidad de soñar despierto, cuando eso que te daba placer ahora te aburre, te cansa, te frustra...
     Cuando caminas por las calles casi sonámbulo (y eso si lograste salir de tu miseria y cruzar la puerta de tu casa), cuando nada te da más miedo que estar solo en el exterior, cuando el mundo te parece hostil, cuando te sentís vacío, sin sentido.
     Cuando la gente a tu alrededor ya no sabe qué hacer con vos, cuando todos se van por no querer lidiar con tu estado, cuando ya no sabés cómo pedir perdón.
     Cuando todo es miedo, incertidumbre, fracaso, desilusión...
     Cuando escuchás constantemente el tic tac del reloj y ya no sabés si querés que el tiempo se detenga o pase lo más rápido posible.
     Cuando te miras al espejo y no te reconoces porque has perdido el apetito, tu peso, tu pelo es un desastre, y ya no tenés ganas ni de maquillarte.
     Cuando el pijama es la única prenda en tu guardarropas, cuando envejecés de golpe y las cosas que solían hacerte bien ya no lo hacen.
     Cuando la mejor compañía es la soledad y tu mejor amiga, tu cama.
     Cuando las ojeras y los ojos hinchados se han vuelto habituales en tu rostro.
     Cuando tomás tantos medicamentos que ya no sabés cuándo sos vos y cuándo y qué remedio es el que interactúa en tu lugar.
     Cuando los remedios te hacen más mal que bien. Cuando sentís que no hay solución, hagas lo que hagas, y que te tocó así, la vida gris; cuando sentís que nunca va a volver a amanecer para vos.

     Eso, amigo mío, es estar deprimido.

     No siempre se llora, a veces se está en silencio, perdido dentro de uno mismo. La cama se vuelve el lugar seguro y sino, al menos el lugar donde achacarse sin culpas.
     Porque estar deprimido no es bajo ningún concepto pasarse la vida llorando sino viviendo en modo automático.
     Porque estar deprimido no es estar triste sino perdido y llorar los tiempos pasados en que creías que todo lo podías lograr y que ningún sueño era desmesurado e inalcanzable.
     No sé si alguna vez se cura. La depresión es una forma de ver el mundo: triste, pero una perspectiva de éste en fin.
     Mientras tanto sigo tomando tantos remedios como me den, de esos que intentan amoldarme a la sociedad para sobrevivir a ésta.
     ¿Será la depresión un mal de las grandes ciudades, de las grandes imposiciones del mundo? ¿Habrá un lugar donde los inadaptados como yo podamos encontrar un poco de paz?

     Necesito alcanzar mi Nirvana.

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