Soy propiedad de mí misma
Y un día me animé. No sólo a subir la foto, sino a contar mi historia. ¿Ustedes conocen mi historia? Bueno, la dejo acá para que la lean antes de juzgarme.
Siempre fui una chica más bien normal, en las medidas "estándar" de esta sociedad. Nunca me sentí mal con mi cuerpo hasta que un día llegó la pubertad y con ella el acoso y los problemas.
Me desarrollé prematuramente, lo que provocó que desde los 11 años se depositaran en mí miradas lascivas e inapropiadas para mi edad. Mis compañeros de escuela me acosaban y me arrinconaban casi constantemente para tocarme mis prematuros pechos y/o cola. Los profesores, los "hermanos" de mi escuela carísima, religiosa y de alto nivel no sólo veían esto, sino que hacían la vista gorda. Jamás, nadie de todos ellos me ayudó. Ni. Una. Sola. Vez.
A los 12 me enamoré de un compañero de curso. Esto generaba mucha expectativa puesto que en ese entonces todas las miradas (aunque indeseadas) se posaban en mí. Una de mis amigas me quiso ayudar a averiguar si yo le gustaba también y al preguntarle, él respondió: "sólo le daría bola con una bolsa en la cabeza". ¿Ustedes se imaginan lo fuerte que impactó esa bomba en mi autoestima? Con tan sólo 12 años yo ya era meramente un cuerpo sexualizado, aunque ésto lo haya entendido más tarde.
Empezó el secundario y el acoso continuó. A medida que pasaban los años la cosa empeoraba ya que no sólo era en la escuela, sino en la calle, en el transporte público, en las redes; todo el tiempo, cualquier día a cualquier hora.
En este período empecé a subir de peso. Mucho, muchísimo. No sé si habrá sido una reacción inconsciente de mi organismo pero logró su cometido: el acoso, al menos en la escuela, dejó de existir para mí. Yo dejé de existir. Dejé de ser el blanco de las "bromas" sexuales de mis compañeros y empecé, en contrapartida, a ser el blanco ideal para el bullying por parte de algunas de mis compañeras. No me importó. Prefería algún comentario hiriente sobre mi sobrepeso o mi acné antes que volver a correr de aquellos que se creían capaces de tocar mi cuerpo sin mi permiso.
Recuperar mi autoestima no fue para nada fácil. De hecho, me ha llevado años y no creo haber terminado. Hay heridas que si bien sanan en la superficie, dejan cicatrices muy adentro.
Pasé años creyendo que si me sacaba una foto en la que no se viera mi cara por más que me gustara mi ropa o cómo se veía mi pelo, iban a pensar que era sólo un cuerpo y que mi cara "más valía taparla con una bolsa". Tardé años en volver a enamorarme de mi figura, en volver a bajar de peso y sentirme cómoda conmigo misma; en aceptar que, pese a que tengo 21 años y mi acné se curó, hay algunas marcas que a veces ni el maquillaje logra ocultar (y, de todos modos, ¿por qué debería ocultarlas?).
Tardé años en entender que no tengo que ser lo que la sociedad constantemente me pide que sea para ser feliz, o al menos no tan infeliz. Tardé años en entender que soy perfecta así como estoy, con mis imperfecciones. Tardé años en enamorarme de mí, y aún así una vez logrado esto, la sociedad continúa juzgándome. Porque de "gorda granosa" pasé a ser una puta. Jamás, en toda mi vida, mi imagen me perteneció. Siempre fue de alguien más, de cualquiera que me mirara para juzgarme.
Y hoy, amigada con mi cuerpo, con mi rostro, con mi pelo, con mi estilo, con el tatuaje que me caracteriza y animada por quienes me rodean, me armé de valor y por primera vez en mi vida subí una foto a una red social. Una foto en la que se ve mi tatuaje, mis labios rojos, y mi pelo revuelto. Una foto en la que se me ve un costado de un pecho, mi panza y mis piernas.
Y hoy, como no podía ser de otra manera, se desató la polémica. Porque ahora que encajo perfectamente en los estándares de "mujer bonita" que establece esta sociedad, no encajo en los estándares de "mujer decente" y por eso es que mi cuerpo pasó de ser la inspiración de una foto artística a ser propiedad pública. Y me sentí mal. Muy mal. Estoy a la altura de lo que la sociedad quiere de mí, pero no estoy a la altura de lo que la sociedad quiere de mí.
¿Acaso no todas las mujeres tienen pechos? ¿Acaso no todas las mujeres tienen piernas? ¿Es la primera vez que alguien se maquilla los labios de rojo? ¿Es la primera vez que alguien usa una pollera a cuadros y medias negras? ¿Por qué me preguntan si mi novio está de acuerdo con que suba "fotos provocativas"? ¿Qué tiene de provocativo mi foto? ¿Acaso necesito permiso de alguien más (un hombre) para hacer LO QUE QUIERA con MI CUERPO? Yo simplemente posé para una artista que buscaba retratar mi tatuaje, que buscaba hacer arte. Si alguien lo ve "provocativo", le cuento: está viéndome a través del velo cultural de una sociedad machista que me objetualiza y sexualiza cada parte de mi cuerpo.
Si un hombre que se adapta al estádar de "hombre bonito" de la sociedad se saca una foto en cuero y zunga, nadie se para a cuestionar su decencia. Si un hombre que no se adapta al estándar de "hombre bonito" de la sociedad se saca una foto en cuero y zunga, nadie se para a criticar su cuerpo y decirle que no es digno de ser mostrado. ¿Ven la diferencia?
No soy un objeto sexual ni busco provocar a nadie. No estoy mal, soy libre de hacer con mi imagen y mi cuerpo lo que me plazca: es la sociedad la que está enferma.
Mi cuerpo NO es un elemento sexual a disposición de cualquiera. Mi cuerpo se sexualiza únicamente SI YO QUIERO, CUANDO YO QUIERO Y CON QUIEN YO QUIERO.
Ni hombres ni mujeres ni personas transgénero ni NADIE es una cosa. Somos personas racionales, somos seres vivos, no objetos listos para comercializar. Basta de sexualizarnos, vivamos nuestra libertad y nuestra sexualidad libremente, disfrutemos de nuestra vida y de nuestros cuerpos sin nadie que nos juzgue, sin nadie que nos mate por ello.
Siempre fui una chica más bien normal, en las medidas "estándar" de esta sociedad. Nunca me sentí mal con mi cuerpo hasta que un día llegó la pubertad y con ella el acoso y los problemas.
Me desarrollé prematuramente, lo que provocó que desde los 11 años se depositaran en mí miradas lascivas e inapropiadas para mi edad. Mis compañeros de escuela me acosaban y me arrinconaban casi constantemente para tocarme mis prematuros pechos y/o cola. Los profesores, los "hermanos" de mi escuela carísima, religiosa y de alto nivel no sólo veían esto, sino que hacían la vista gorda. Jamás, nadie de todos ellos me ayudó. Ni. Una. Sola. Vez.
A los 12 me enamoré de un compañero de curso. Esto generaba mucha expectativa puesto que en ese entonces todas las miradas (aunque indeseadas) se posaban en mí. Una de mis amigas me quiso ayudar a averiguar si yo le gustaba también y al preguntarle, él respondió: "sólo le daría bola con una bolsa en la cabeza". ¿Ustedes se imaginan lo fuerte que impactó esa bomba en mi autoestima? Con tan sólo 12 años yo ya era meramente un cuerpo sexualizado, aunque ésto lo haya entendido más tarde.
Empezó el secundario y el acoso continuó. A medida que pasaban los años la cosa empeoraba ya que no sólo era en la escuela, sino en la calle, en el transporte público, en las redes; todo el tiempo, cualquier día a cualquier hora.
En este período empecé a subir de peso. Mucho, muchísimo. No sé si habrá sido una reacción inconsciente de mi organismo pero logró su cometido: el acoso, al menos en la escuela, dejó de existir para mí. Yo dejé de existir. Dejé de ser el blanco de las "bromas" sexuales de mis compañeros y empecé, en contrapartida, a ser el blanco ideal para el bullying por parte de algunas de mis compañeras. No me importó. Prefería algún comentario hiriente sobre mi sobrepeso o mi acné antes que volver a correr de aquellos que se creían capaces de tocar mi cuerpo sin mi permiso.
Recuperar mi autoestima no fue para nada fácil. De hecho, me ha llevado años y no creo haber terminado. Hay heridas que si bien sanan en la superficie, dejan cicatrices muy adentro.
Pasé años creyendo que si me sacaba una foto en la que no se viera mi cara por más que me gustara mi ropa o cómo se veía mi pelo, iban a pensar que era sólo un cuerpo y que mi cara "más valía taparla con una bolsa". Tardé años en volver a enamorarme de mi figura, en volver a bajar de peso y sentirme cómoda conmigo misma; en aceptar que, pese a que tengo 21 años y mi acné se curó, hay algunas marcas que a veces ni el maquillaje logra ocultar (y, de todos modos, ¿por qué debería ocultarlas?).
Tardé años en entender que no tengo que ser lo que la sociedad constantemente me pide que sea para ser feliz, o al menos no tan infeliz. Tardé años en entender que soy perfecta así como estoy, con mis imperfecciones. Tardé años en enamorarme de mí, y aún así una vez logrado esto, la sociedad continúa juzgándome. Porque de "gorda granosa" pasé a ser una puta. Jamás, en toda mi vida, mi imagen me perteneció. Siempre fue de alguien más, de cualquiera que me mirara para juzgarme.
Y hoy, amigada con mi cuerpo, con mi rostro, con mi pelo, con mi estilo, con el tatuaje que me caracteriza y animada por quienes me rodean, me armé de valor y por primera vez en mi vida subí una foto a una red social. Una foto en la que se ve mi tatuaje, mis labios rojos, y mi pelo revuelto. Una foto en la que se me ve un costado de un pecho, mi panza y mis piernas.
Y hoy, como no podía ser de otra manera, se desató la polémica. Porque ahora que encajo perfectamente en los estándares de "mujer bonita" que establece esta sociedad, no encajo en los estándares de "mujer decente" y por eso es que mi cuerpo pasó de ser la inspiración de una foto artística a ser propiedad pública. Y me sentí mal. Muy mal. Estoy a la altura de lo que la sociedad quiere de mí, pero no estoy a la altura de lo que la sociedad quiere de mí.
![]() |
| http://cammproductions.tumblr.com/ |
Si un hombre que se adapta al estádar de "hombre bonito" de la sociedad se saca una foto en cuero y zunga, nadie se para a cuestionar su decencia. Si un hombre que no se adapta al estándar de "hombre bonito" de la sociedad se saca una foto en cuero y zunga, nadie se para a criticar su cuerpo y decirle que no es digno de ser mostrado. ¿Ven la diferencia?
No soy un objeto sexual ni busco provocar a nadie. No estoy mal, soy libre de hacer con mi imagen y mi cuerpo lo que me plazca: es la sociedad la que está enferma.
Mi cuerpo NO es un elemento sexual a disposición de cualquiera. Mi cuerpo se sexualiza únicamente SI YO QUIERO, CUANDO YO QUIERO Y CON QUIEN YO QUIERO.
Ni hombres ni mujeres ni personas transgénero ni NADIE es una cosa. Somos personas racionales, somos seres vivos, no objetos listos para comercializar. Basta de sexualizarnos, vivamos nuestra libertad y nuestra sexualidad libremente, disfrutemos de nuestra vida y de nuestros cuerpos sin nadie que nos juzgue, sin nadie que nos mate por ello.

Te amo libre porque así te conocí. No sería un buen novio ni honraría a la palabra amor si no te amara libre. No dejes nunca que la sociedad ni nada quiebre o ponga en duda tu libertad. Te amo y gracias por ser un ejemplo.
ResponderBorrar