El final número ∞

«Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza...»
Capítulo 93, "Rayuela" ─ Julio Cortázar

     Volviendo a citar a mi estimado Cortázar "(...) de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose". Jamás comprendí el significado de dicha frase hasta el día de hoy, hasta el día en que me tocó despedirme de vos por quién sabe qué número de vez.

     Creo que la vida me está pidiendo que espere (vaya sorpresa) una vez más. Es duro, pero es así; una vez más me encuentro ante una situación en que amo con locura en el momento equivocado, porque nuestra relación no hacía más que empezar cuando te acobardaste; y qué puedo decir más que te entiendo, te entiendo porque no es la primera vez que me pasa -aunque de todo corazón espero que sea la última porque no puedo vivir así, con el corazón sangrando en la mano, a la espera de que la persona que amo lo tome y lo guarde para así cuidar de él-. Lo peor de todo es que no sé hasta qué punto esta separación número un millón no te duele a vos también. Lo tenemos todo, y lo estamos dejando pasar...

     Qué puedo decir, si algo aprendí es que no debo buscar la felicidad en otra persona, sobretodo si ésta (usando tus palabras) es un desastre. No, no busco la felicidad en vos, pero no puedo negar que eras un lindo complemento de ésta. Esa sensación de que en una vida pasada compartimos quizás hasta una misma célula porque la conexión que tenemos es, simplemente, inexplicable, no va a desaparecer nunca, pero cómo duele que desde la primer mirada hayan coincidido nuestras ganas y qué castigo del destino que no se pueda...

     Miraba hacia un costado mientras escribía estas palabras cuando descubrí que aún guardo ese chupetín que nos regaló un tipo disfrazado de Papa Noel la pasada Navidad mientras viajábamos en tu auto amarillo, ¿te acordás? Casualmente no está en cualquier lugar, está en el mismo lugar donde un chupetín que me regaló alguien una vez marcó el inicio de una historia, que entre idas y vueltas, tuvo su lugar en mi línea del tiempo. ¿Será una señal o será que me gusta creer eso? Quién sabe. No creo en los finales definitivos así como no creo en la muerte del alma, por ende estamos inmersos en un infinito de posibilidades...

     El caso es que, como leí por ahí una vez, «quiero intentarte hasta que me salgas», pero no de la manera ansiosa e impaciente que no me lleva más que al dolor como hasta ahora; si me preguntás de qué forma, la realidad es que no lo sé, pero confío en que un día de estos la vida misma me dará la respuesta.

     Te amo, y si bien ahora desearía que todo fuera diferente, quizás en un futuro mire hacia atrás y agradezca el modo en que se dieron las cosas. Y si así no fuere, y si mis esperanzas - vanas- se desvanecieren, entonces agradeceré el tiempo compartido, porque sólo vos y yo sabemos que fue y será único.

«We only said goodbye with words,
I died a hundred times...»
Back to black, Amy Winehouse


Until forever, mein Wildschwein.

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