Ojalá tuviese el corazón roto
Ojalá tuviese el corazón roto. Sería más maleable que esta impotencia, este miedo mezcla con certeza de volverte a ver quién sabe cuándo.
Ojalá tuviese el corazón roto y pudiese odiarte tanto más que lo que te amo ahora y no me permite avanzar. Tengo un montón de sentimientos que recorren mis venas sin dueño -porque aunque quisiera sean tuyos vos no los aceptarías lo cual te hace poco merecedor-, y por mucho que quiera forzarlos no encajan así como tampoco lo hacen dos piezas antagónicas de un rompecabezas.
Porque será la elección racional, la victoria del agotamiento por sobre el amor, la de los demás cansados de verme llorar por tus incongruencias completamente ajenos a mí y a la realidad de que una lágrima deslizándose por mi mejilla -por tu culpa- me hace sentir más viva que mil orgasmos fruto del amor correspondido de alguien más correcto para mí que vos...
Pero yo no amo lo correcto, lo que el mundo dice que está bien para mí. Yo no le correspondo porque te amo a vos a pesar de que lo primero que haría si volviera a verte sería repetir el cachetazo, último contacto físico que tuve con vos, para luego besarte y amenazarte con que si te volvés a ir te voy a arrancar las pelotas con un tenedor.
Y así siempre, así hasta encontrarte de nuevo, así hasta que triunfe nuestro amor por sobre lo que los demás quieren para nosotros, así hasta que triunfe la vida por sobre este suicidio que es no tenernos.
Ojalá tuviese el corazón roto y pudiese odiarte tanto más que lo que te amo ahora y no me permite avanzar. Tengo un montón de sentimientos que recorren mis venas sin dueño -porque aunque quisiera sean tuyos vos no los aceptarías lo cual te hace poco merecedor-, y por mucho que quiera forzarlos no encajan así como tampoco lo hacen dos piezas antagónicas de un rompecabezas.
Porque será la elección racional, la victoria del agotamiento por sobre el amor, la de los demás cansados de verme llorar por tus incongruencias completamente ajenos a mí y a la realidad de que una lágrima deslizándose por mi mejilla -por tu culpa- me hace sentir más viva que mil orgasmos fruto del amor correspondido de alguien más correcto para mí que vos...
Pero yo no amo lo correcto, lo que el mundo dice que está bien para mí. Yo no le correspondo porque te amo a vos a pesar de que lo primero que haría si volviera a verte sería repetir el cachetazo, último contacto físico que tuve con vos, para luego besarte y amenazarte con que si te volvés a ir te voy a arrancar las pelotas con un tenedor.
Y así siempre, así hasta encontrarte de nuevo, así hasta que triunfe nuestro amor por sobre lo que los demás quieren para nosotros, así hasta que triunfe la vida por sobre este suicidio que es no tenernos.
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Te extraño, no sabés lo mucho que me cuesta admitirlo.
Ojalá este menaje en botella llegue a destino y en Universo conspire para encontrarte de nuevo cuanto antes en el lugar menos pensado y más obvio de todos...
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