Enseñanzas injustas

     A veces siento que es injusto. La vida, que me da palo sin parar, que me obliga a aprender a la fuerza, que me hace sufrir, me enferma... Y sí, es verdad, aprendo un montón, pero ¿qué hay de las personas a mi alrededor?

     Veo gente que vive cometiendo los mismos errores una y otra vez: nada cambia, nada pasa, nada les afecta. Es cierto, no están aprendiendo, pero ¿qué hay de mí, que me topo con ellos y termino sufriendo, siempre sufriendo? ¿No se supone que la vida nos enseña a todos por igual? ¿Por qué el resto del mundo es libre de no progresar y yo no puedo detenerme un solo día sin que se desate una catástrofe a mi alrededor?


     Volví a sentir, si. Tengo el corazón roto aún en las manos, estoy tratando de emparcharlo por todos lados pero aún así me he permitido sentir. Llamarlo amor es muy fuerte, pero al mismo tiempo es tan trascendental que cualquier otro sustantivo me quedaría corto.

     Volví a sentir. Tengo ganas de vivir. Bien.

     Volví a sentir. Esa persona simplemente no es para mí. Y no lo culpo, no lo juzgo: respeto y entiendo sus tiempos, su situación, lo que sea que esté atravesando. Sin embargo vuelvo a preguntarme: ¿por qué la vida me castiga así, OBLIGÁNDOME a estar sola por el mero hecho de haber salido recientemente de una relación?

     No necesito aprender más. Sé estar sola, adoro estar sola, me gusta no tener problemas al estar sola, esta vez, simplemente, no quiero estar sola.


     Nuevamente observo a mi alrededor: el mundo cometiendo los mismos errores una y otra vez. El mundo que no sabe estar solo y consigue evadir las enseñanzas que la vida me obliga a afrontar una y otra vez. El mundo que no aprende y sigue fingiendo felicidad.

     El mundo sigue girando y yo acá, preguntándome cuándo le toca a los demás. Ansío mi momento de paz.

Comentarios